Por: Marcos Daniel Gallerani
Santa María, la Niña y la Pinta. Eso nos enseñaron, eso nos inculcaron. Crecimos pensando en que “el descubrimiento” fue algo positivo, que nos llevo hacía un futuro mejor. ¿Cuánta sangre derramada?… ¿Por qué se dice que descubrieron América?. ¿Acaso no había gente pisando este suelo? Con culturas y dioses propios, sociedad del no consumo y vida en armonía. Todo eso nos quitaron en nombre del cristianismo, los reyes, y el imperialismo.
Cipayos fueron los “indios” que lucharon a favor de los conquistadores. Cipayos son hoy los que no dicen lo que hay que decir. Todavía vemos en NUESTROS calendarios al 12 de octubre como el “día de la raza”.
Nos hacen creer que eran salvajes e inservibles, sin embargo todos sabemos que aquí existían muchos desarrollos en términos sociales, de supervivencia, astronomía, física y matemática, pero, como pasó con el resto de los tesoros de estas tierras, los colonizadores arruinaron y desmoronaron todo lo construido milenariamente, para levantar desde cero una sociedad muy similar a la suya, pero en otro continente. Devastaron a todo un pueblo, saquearon todo tipo de riquezas. Y lo que es aún peor, nos robaron la dignidad y la cultura. Esclavizando, torturando, asesinando…
“es tan negra la memoria, y la conciencia tan cierta.
¿De dónde sale esta gente que un genocidio festeja?”
¿Cabe alguna duda que lo sucedido en 1492 hacía adelante fue un genocidio? Parece que si, muchos latinoamericanos todavía no entendemos el verdadero significado de esta fecha. Pensamos que nuestra América comenzó a funcionar desde ese día, lo que es absolutamente falso. Más de 50 millones de nativos fueron asesinados, otros millones esclavizados y todavía, en este día, festejamos la conquista y masacre española.
Aprovecharon la bondad y la nobleza, la cordialidad y el amor que los pueblos originarios brindaban. Esto no quiere decir que no lucharon por sus tierras, familias y riquezas (que obviamente no tenían la noción de su verdadero valor) con mucha valentía. A fuerza de arcos y flechas. Pero la pólvora y las espadas fueron demasiado para los hombres y mujeres que descalzos intentaban frenar el embate asesino de los visitantes desconocidos.
Tampoco hay que olvidar que nosotros, los Argentinos, también hicimos lo nuestro para terminar de aniquilar a la población aborigen, a partir de 1878, Julio Argentino Roca (si, ese que está en el billete de $100) en pos de los grandes terratenientes y de una nación que quería abarcar la zona pampeana y la Patagonia comenzó con la “conquista del desierto” o “guerra del desierto”(al asesinato en masa, los hombres lo llaman guerra) que termino de aniquilar a las poblaciones Mapuches, Tehuelches y Ranqueles, entre otras. Pensar que de 15.000 almas que habitaban esas zonas, 14.000 fueron asesinadas y/o esclavizadas. A eso llamo yo genocidio. En solo 10 años arrasaron con todo lo que tenían a su paso para el “progreso” del País.
En la actualidad parece poco lo que se hace para reconocer de una vez, y para siempre, a los pueblos originarios. Los QOM en Formosa fueron desalojados por un empresario y por un gobierno provincial que cerró los ojos e increpo con la represión, esa que tanto nos duele. Tuvimos que lamentar dos muertes más en democracia. Jujuy, Chaco, Salta y en otras tantas provincias luchan en paz por recuperar sus bienes y su dignidad. Es hora de que, a los pocos que quedan, se les de lo que les corresponde. Sus tierras. Vivieron, viven y vivirán de ellas. Es tiempo de que la “republica de la soja” despierte y termine con la deforestación que destruye la flora y fauna autóctona, que contamina ríos, aire y suelos. Por la avaricia y codicia de gobernantes, hacendados y grandes terratenientes no se puede perder lo que nos queda de nuestros verdaderos antepasados y de nuestra verdadera cultura. A desalambrar, a desalambrar……
